Eco habla de hiperrealidad en referencia al parque temático. Disneilandia es el mayor parque temático y espacio hiperreal del mundo, donde “la irrealidad absoluta se ofrece como presencia real” , “una copia verosímil, ilusoriamente verdadera de la realidad representada” . La imagen turística sustituye a la real en un movimiento que Eco identifica como falsedad auténtica. La imagen hiperreal de Tenerife es Pueblo Chico, un diorama donde los tópicos turísticos de la isla se reúnen a pequeña escala. Los visitantes salen con la ilusión cuasi-real de haber recorrido la isla al completo sin tener un contacto real con el territorio. Si el ángulo es adecuado la foto es perfecta, la sensación de haber estado “allí” se cumple a la perfección. La imagen es mucho más apetecible que su referente real, lo falso resulta perfectamente creíble y mucho más gratificante.
La hiperrealidad en los paisajes urbanos se dirige a la producción de su propia imagen, poco importa que su referente tenga una especialidad y temporalidad concretas. La propia definición de la imagen entraña su réplica infinita. Paisajes urbanos, paisajes en huelga, “los lugares son engullidos por su imagen” (…) “Es posible simular los tejados, ventanas y celosías de las ciudades islámicas repitiéndolos por doquier en mil y una urbanizaciones de verano o en resorts turísticos del sur de Europa” (Francesc Muñoz).