La propia esencia del turismo –esencia del todo económica- necesita la generación de nuevos productos de consumo que dinamicen la entrada y salida de visitantes, otras modas postaleras, la creación de nuevas expectativas del viaje y parques temáticos afines a la producción de los nuevos hábitos de consumo. El último grito de la industria turística es el astroturismo. Las altas cotas de las montañas y los cielos estrellados de las islas (otra invención de los promotores turísticos) atraen a un sector minoritario y alto poder adquisitivo que gusta de grandes caminatas a los puntos energéticos del territorio. Allí tendrá la oportunidad de avistar ovnis y descifrar las rutas estelares. Ha generado una nueva moda postalera, cielos y nubes altas ocupan ahora el espacio de las puestas de sol.