En las últimas décadas, el uso del termino 'paisaje' ha sufrido tal inflacción que hoy se hace difícil saber qué queremos decir con él. En su deriva expansiva, ha arrastrado además a otros términos relacionados -paraje, lugar, país, espacio, ambiente, entorno...- con los que ha llegado a solaparse provocando un problema de indefinición que parece meramente filológico pero que, sin embargo, afecta a la conceptuación de nuestra ya de por sí tensa relación con el territorio. Por ello consideramos pertinente abrir un espacio para clarificar las relaciones entre arte, paisaje y territorio.
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Paisaje

Es la representación cultural de una perspectiva del país a la que se le atribuye valor por sí misma, independientemente de su productividad. Cuando el término paisaje olvida su origen estético ligado al desinterés, se convierte en una categoría utilitaria que la geografía, la ecología, la arquitectura o la política identifica con territorio, geografía, entorno, medio ambiente, ecosistema, naturaleza… con frecuencia para utilizar interesadamente el desinterés para oponer resistencia al consumo de ese bien no renovable que llamamos territorio. En ese horizonte político, el paisaje es el escenario social (el dispositivo de la subjetividad) en el que mis actos adquieren sentido bio.gráfico.
A diferencia de esos otros términos con vocación científica (o teológica) y no estética, el paisaje no se puede conservar ni preservar, ni tampoco convocar como un referente de verdad, sólo se puede re.presentar, poner en práctica (interpretar, actuar) como escenario de una determinada forma de ver o traer a colación para entender los fenómenos que los hacen evolucionar.
Es la trabazón la que hace paisaje, pero la trabazón no está en las cosas, que compiten entre ellas, sino en la mirada (que percibe el equilibrio en la disputa). Es lo que se ve, pero verlo requiere adiestramiento, adiestramiento en la capacidad holística y heurística de la mirada.

"Paisaje cultural"

Sauer habla del paisaje cultural como el resultado de la acción de un grupo social sobre un paisaje natural. Su “geografía cultural” analiza las transformaciones del paisaje natural (en cultural), debido a la acción del ser humano, estudiando la relación cambiante entre hábitos y hábitat. Este binomio Naturlandschaft-Kultlurlandschaft, surge en la geografía alemana de finales del siglo XIX y este autor la desarrolla en E.E.U.U. en Berkeley, a partir de 1925.

Este concepto encuentra silmilitud con el de género de vida que Vidal de La Blache, a la cabeza de la geografía regional francesa, retoma de los planteamientos funcionalistas . El paisaje expresa la relación simbiótica entre las comunidades y su entorno y éste queda marcado por dicha relación. Escoge las regiones como unidad espacial, de características propias y funcionalmente autónomas y el paisaje como ámbito donde se observarán estas características particulares e irrepetibles.

Desde la Convención del Patrimono mundial de UNESCO, distiguen tres tipos:

a) Paisaje definido: claramente definido, creado por el ser humano y asociado a edificios religiosos o monumentos.

b) Paisaje evolucionado orgánicamente: surgido por motivos sociales, económicos, administrativos o religiosos, que evoluciona en relación y como respuesta al marco natural. Este refleja dicho proceso de evolución en su forma y componentes.

c) Paisaje cultural asociativo: que muestra una potente asociación cultural, religiosa o artística con elementos naturales, mas que una clara evidencia física generalmente insignificante o incluso ausente.

País

Se puede asimilar país a territorio y paisaje a la construcción simbólica y cultural del mismo, de forma que país ≠ paisaje, términos ontológicos bien diferenciados. Mediante un proceso de “artealización” (Alain Roger) el país (territorio) se convierte en paisaje, o sea, en un valor eminentemente estético.

El paisaje ha sido hasta el momento tanto la representación como su referente, desdeñando la dualidad y ambigüedad propia de la posmodernidad. El romanticismo llevó al extremo la simbolización. Paisaje para Humboldt es tanto el país como el paisaje. La confusión ha llegado hasta nuestros días de forma sistemática. Se enfrenta a los que estiman el paisaje en un sentido unidireccional, bien como una “ventana científica abierta al mundo” (territorio) o como su apreciación poética y estética. Lo cierto es que son términos difícilmente clasificables. Así el territorio o país para Alain Roger es un ente físico (piedras, tierra, naturaleza física) y para los geógrafos franceses e italianos un “espacio humanizado”.