La expresión gráfica de la ideología Manhattaniana se encuentra, como proyecto conceptual y metafórico, dentro de las tres categorías que desarrolla el autor en sus discurso sobre la metrópolis moderna, recogido en la publicación Delirius in New York: a retroactive manifiesto for Manhattan. En ella confluyen las situaciones características: un urbanismo semi-espontáneo, una elevada densidad, la descoordinación y la congestión; en una retícula infinita e isótropa que organiza el territorio en manzanas, donde se ubican los edificios/rascacielos mas heterogéneos. Reconocemos, entre otros, alusiones a Le Cobursier, Mies Van der Rohe y a la vanguardia rusa, con Leonidov; además de dos manzanas vacías en referencia a la muerte de los dogmas del urbanismo clásico y a la inclusión de la "naturaleza" dentro de los proyectos arquitectónicos modernos.
Esta metáfora inquiere la existencia del todo en la parte, es decir, cada manzana funciona como isla independiente, con sus leyes organizativas, en su expresión y hasta con su cultura y su idioma individual; y este conjunto como representante de todo el planeta. Koolhass adopta el método paranoico-crítico -adoptado por Dalí a raíz de la contemplación de "El Ángelus" de Millet, 1857/59- analizando la ciudad a partir de sensaciones no racionales para llegar a su esencia.
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